ESTADO DE LA REGION   

RESUMEN

Sinopsis del Estado de la Región     

Economías con distintos niveles de encadenamiento regional

     El istmo alberga economías con muy distintos niveles de encadenamiento, desde aquellas para las cuales Centroamérica tiene una fuerte importancia económica, como origen y destino de su comercio exterior, hasta otras para las cuales el resto de la región no representa un mercado relevante. Los países más poblados, ubicados al norte, poseen las economías con mayor encadenamiento. En efecto, para Guatemala y El Salvador, la primera y la tercera economía de la región, el resto de Centroamérica es una fuente de divisas importante, pues representa el 18.5% y el 31.5%, respectivamente, de su movimiento comercial (exportaciones más importaciones). Además, son países claves dentro del comercio centroamericano, por concentrar entre los dos el 66% de las exportaciones intrarregionales (Cuadro 1.4). En el otro extremo se encuentran Panamá y Honduras, pues Centroamérica tiene poco peso dentro de su movimiento comercial y la relevancia de ambos dentro de las exportaciones es también reducida.

     Nicaragua y Costa Rica son casos especiales. Para el comercio de Nicaragua, Centroamérica tiene una relevancia mayor que su contribución al comercio intracentroamericano. Ello es consistente con el reducido tamaño de la economía nicaragüense (Gráfico 1.1). La situación contraria ocurre con Costa Rica.

     En 1997, el comercio intracentroamericano alcanzó el mayor volumen en su historia6, como resultado de su consistente recuperación desde 1987. Sin embargo, no ha recuperado el nivel de importancia relativa que gozaba a inicios de la década de los 70 dentro del comercio exterior total de la región (Gráfico 1.2). Nótese la caída abrupta registrada durante el período en que las guerras civiles arreciaron, a inicios de la década de los años 80.

  
"A mayor armonía de climas democráticos y de respeto a los derechos humanos y civiles, tanto a nivel nacional como regional, va a ser posible una integración más efectiva"

INVESTIGADOR ACADEMICO, EL SALVADOR 

 

 

CUADRO 1.4

Centroamérica: peso de la región dentro del comercio exterior total de cada país y el peso del país dentro de las exportaciones intracentroamericanas (porcentajes)

País

Peso de Centroamérica  dentro del comercio exterior total del país  a/ Peso del país
dentro de las exportaciones intracentroamericanasa/
El Salvador 31.5 27
Nicaragua 17.5 6
Guatemala 18.5 39
Costa Rica 10.5 25
Honduras 10.0 6
Panamá .c/ 6.8 ..
a/ Peso dentro del comercio del país significa la proporción que representan las exportaciones y las importaciones hacia y desde Centroamérica dentro del comercio del país. Se considera alta a una proporción igual o mayor al 15% del comercio total.

b/ Peso dentro del comercio centroamericano significa la proporción que representan las exportaciones del país respectivo dentro del total consolidado de las exportaciones intrarregionales. Se considera alto a un valor igual o mayor al 20% del total de las exportaciones intrarregionales.

c/ La información sobre el peso de Centroamérica dentro del comercio de Panamá es para el año 1995 y se refiere a la Zona Libre de Colón.

Fuente: Elaboración propia con base en CEPAL, 1997. Información sobre Panamá, Jované, 1999

Nueva ronda de integración regional se erige sobre un logro político excepcional

     Como se mencionó al inicio de este capítulo, en las últimas décadas, Centroamérica ha sido la única región en el mundo capaz de resolver pacíficamente prolongadas guerras civiles mediante una combinación de acciones regionales y nacionales no derivadas de la intervención de fuerzas políticas o militares internacionales7. En efecto, Esquipulas II, en 1987, estableció un programa de pacificación para resolver tres guerras civiles que tenían implicaciones para el conflicto Este-Oeste (Solís y Rojas, 1994). Este esfuerzo regional no tiene antecedentes, pues fue una iniciativa de pequeños países que se concretó a pesar de la oposición de la principal potencia del mundo, del hecho de que varios gobiernos eran partes de los conflictos y de las profundas diferencias ideológicas entre ellos8.

     Al demostrar que un esfuerzo regional podía tener importantes consecuencias nacionales, Esquipulas II reactivó el interés de los gobiernos centroamericanos por la integración. Así, la reanudación de encuentros presidenciales periódicos dio paso a una nueva ronda de integración regional, mediante la cual se estableció una renovada agenda de desarrollo, paz y democracia, con la suscripción del Protocolo de Tegucigalpa, en 1991, la ALIDES, en 1994, y el Tratado de Seguridad Democrática, en 1995. Se crearon nuevas instituciones regionales, cerca de un tercio de las existentes en 1999, se incorporaron nuevos temas ambientales, sociales y políticos en la agenda regional, y nuevos participantes como Panamá, Belice y República Dominicana (véase Capítulo 11). Además, esta ronda se basa en una estrategia de regionalismo abierto, en contraste con la estrategia adoptada por el Mercado Común Centroamericano (MCCA) treinta años antes, basada en la sustitución de importaciones (véase Capítulos 2, 5 y 11).

     Al finalizar el siglo XX, la nueva ronda de integración es mucho más compleja que en el pasado. Primero, su objetivo es impulsar el desarrollo humano de países con economías y sociedades muy diversas, ya no el objetivo más simple de crear un mercado regional protegido (véase Capítulo 12). Segundo, participan en ella actores de la sociedad civil que tradicionalmente no lo habían hecho (véase Capítulo 13). Tercero, los grupos empresariales realizan esfuerzos microeconómicos de integración, poco visibles pero muy dinámicos (véase Capítulo 12). Cuarto, hay un esfuerzo por alcanzar una modernización institucional de carácter integral, en medio de una tensión generada por el impulso de avanzar hacia una integración de mayores contenidos comunitarios, en contraposición con un esquema tradicional de cooperación intergubernamental. Y quinto, ha emergido un nuevo concepto de vulnerabilidad regional, que requiere una estrategia centroamericana con acciones concertadas.

     Las condiciones políticas en el istmo agregan mayor complejidad a la integración. Por una parte, la nueva ronda surge en época de posguerra, con gobiernos y sociedades obligados a resolver agudos problemas sociales y políticos. Se trata, pues, de una integración presionada no sólo por la necesidad de mostrar resultados tangibles, sino por el imperativo de mantener su prioridad frente a los desafíos nacionales. Por otra parte, a diferencia del pasado, no se puede ignorar la pluralidad de visiones sobre Centroamérica (véase Capítulo 2) y la multiculturalidad de sus sociedades (véase Capítulo 3), pues hoy la integración se hace entre países con sistemas políticos democratizados.

Impulso democratizador gana terreno

Ninguno de los regímenes autoritarios existentes en 1978 sobrevive hoy en Centroamérica. Si la democracia tenía, hasta hace pocos años, un arraigo excepcional, hoy todos los países, incluso la democracia más antigua del istmo, experimenta un impulso democratizador, tanto de sus gobiernos nacionales (véase Capítulo 7) como de los locales (véase Capítulo 8). Los gobernantes son electos por la ciudadanía; las fuerzas armadas, allí donde existen, están cada vez más subordinadas al poder civil; las violaciones de los derechos humanos no son, como en el pasado reciente de varias naciones, política de Estado; y se experimenta con nuevas formas de control político e institucional, débiles aún en muchos casos, sobre los poderes públicos.

La fortaleza y hasta el arraigo de este impulso democratizador en algunos países es objeto de un intenso debate político. Persisten muchas debilidades democráticas como, por ejemplo, la escasa inclusión de los indígenas como ciudadanos plenos, las disparidades notables en cuanto a la gestión transparente de los sistemas electorales, la debilidad del Estado de derecho por fallas en la administración de la justicia y la impunidad. En todos los países, la ciudadanía expresa crecientes dudas y apatía hacia la política y su seguridad personal y jurídica es, en muchos casos, precaria (véase Capítulo 7).

Sin embargo, la existencia e importancia del impulso democratizador es incuestionable. Este vigor es resultado del quehacer de generaciones de centroamericanos y centroamericanas, una conquista duramente conseguida por muchos. Hoy en día, por fin, la democracia es un compromiso regional, asumido primero en Esquipulas II y luego por el Protocolo de Tegucigalpa y por la ALIDES, y una garantía constitucional en todos los países.