ESTADO DE LA REGION  

RESUMEN

Sinopsis del Estado de la Región  

Los desafíos del desarrollo humano sostenible    

 

    La ALIDES planteó como principal desafío de Centroamérica su consolidación como una región de paz, libertad, democracia y desarrollo. Ello implica constituir una comunidad pluralista de seguridad humana, basada en el crecimiento económico, la equidad social, la sostenibilidad ambiental y robustos lazos de cooperación centroamericana.

     El I Informe Estado de la Región en Desarrollo Humano Sostenible estudia, con mayor profundidad, el desempeño de la región en algunos asuntos estratégicos planteados por ALIDES. Revela una serie de obstáculos de fondo que entorpecen el avance hacia una región integrada que, de no atenderse con urgencia, podrían hacer peligrar los logros alcanzados. Estos obstáculos constituyen desafíos inaplazables, difíciles pero no insalvables, cuya postergación haría mucho mal a Centroamérica.

  • El desafío del pluralismo. El Capítulo 2 explora la pluralidad de visiones sobre el istmo como una condición de la Centroamérica contemporánea. Señala la importancia, para los esfuerzos regionales de desarrollo, de convertir esta pluralidad en pluralismo. Es decir, agregar el diálogo a la tolerancia, para así buscar nuevos entendimientos.

     Gracias al testimonio directo de decenas de personas, es posible sugerir que en los gobiernos y sociedades del istmo cohabitan diversas visiones sobre la identidad centroamericana. La pregunta ¿existe Centroamérica? sigue suscitando distintas respuestas, algunas de las cuales nos acompañan, con adaptaciones, desde el siglo XIX. Lo nuevo es lo que hacemos con ellas. Históricamente, Centroamérica fue un ideal que, al procurar unir, desunía, acaso porque pocos estaban dispuestos a tolerar una alternativa, y porque en no pocas ocasiones Centroamérica fue un ideal para reclamar un poder regional o para oponérsele. Hoy, después de Esquipulas y ALIDES, la misma pregunta se formula con libertad y se contesta con otro sentido, el de afianzar los esfuerzos para lograr un mayor desarrollo humano sostenible. Los y las centroamericanas han creado la oportunidad para que la pluralidad de visiones sobre la región pueda convertirse en una polifonía y no en un desconcierto.

  • El desafío de la participación social y la apertura de mayores espacios comunitarios. El Capítulo 3 ilustra la complejidad social, cultural y organizativa de las sociedades centroamericanas y el desafío de crear vasos comunicantes entre actores que tradicionalmente han habitado mundos muy poco conectados entre sí, para impulsar un modelo más comunitario de integración.

     Las sociedades del istmo tienen muchos rostros. Son rostros de sociedades multiculturales que albergan en esta pequeña faja de tierra una diversidad de clases sociales, grupos étnicos, naciones indígenas y movimientos sociales. Esta diversidad conforma una constelación de mundos sociales cuya diversidad impide una respuesta sencilla a la pregunta ¿cómo somos los y las centroamericanas? Quizá lo más sensato sea partir reconociendo que no existe un centroamericano típico. Las sociedades del istmo no se dividen simplemente entre ricos y pobres, o entre blancos, mestizos, indígenas y negros, o entre trabajadores, empresarios y campesinos, o entre hombres dueños del poder social y político y mujeres desposeídas de poder, o entre nacionalidades. Son sociedades que, a finales del siglo XX, muestran una alta complejidad en sus relaciones de clase, género, etnia, estilos de vida y organización social.

  • El desafío del agua como sustento del desarrollo. El Capítulo 4 estudia el agua como medida de la salud, del estilo del desarrollo y del medio ambiente en la región. Sin agua no hay desarrollo posible, por lo que es urgente definir una visión regional y una acción integrada para los recursos hídricos, en la que el manejo integrado de cuencas y la cooperación entre los países desempeñe un papel central.

     A pesar de vivir en una región dotada de altos niveles de agua de lluvia, la población centroamericana comienza a sufrir problemas de presión sobre el recurso hídrico. En muchos lugares de Centroamérica, la vida de los ríos se ha reducido a la temporada de lluvias, dejando amplios territorios rurales sin fuentes cercanas de agua durante casi medio año. La contaminación de las aguas superficiales en las zonas urbanas ha convertido a varios ríos en cloacas abiertas, que amenazan no sólo la salud de las poblaciones cercanas, sino también áreas lejanas y costeras, donde ciertos tóxicos terminan su recorrido. La contaminación misma limita la disponibilidad de fuentes de abastecimiento de agua limpia en zonas urbanas, incrementando los costos de suministro por la necesidad de tratamiento o por el transporte desde fuentes más lejanas. La cuestión se complica por la persistencia, y en algunos casos el incremento, de población rural en condiciones de pobreza extrema que busca sobrevivir a costa de la naturaleza.

  • El desafío de la inserción inteligente en la economía internacional. El Capítulo 5 documenta el grado de preparación del proceso de integración regional, y de los países, para insertarse competitivamente en la economía internacional. Señala la importancia de complementar los esfuerzos nacionales de estabilización y reactivación macroeconómica, con avances significativos en la coordinación y convergencia regional de políticas económicas y el desarrollo de acciones precisas en ámbitos como la infraestructura que une a Centroamérica, la unión aduanera y, en general, avances decisivos para hacer realidad las libertades de la integración: movilidad de personas, bienes, capitales y servicios.

     Existen varias formas de inserción internacional, pero no todas significan lo mismo desde el punto de vista de la estrategia de desarrollo humano sostenible, que los gobiernos centroamericanos adoptaron mediante la ALIDES. No es indiferente especializarse en productos cuyas tecnologías se basen en el uso intensivo de los recursos naturales o de mano de obra barata, que en productos que utilicen en forma intensiva mano de obra calificada y el conocimiento técnico. Las implicaciones son muy distintas, tanto desde el punto de vista de las estrategias de desarrollo nacional y regional, como de la estrategia de preparación para participar en áreas de libre comercio.

  • El desafío de reducir las brechas de equidad y las asimetrías entre países. El Capítulo 6 analiza las múltiples y profundas brechas de equidad existentes en la región y las asimetrías que generan obstáculos para la integración. Reconoce que, por primera vez en la historia centroamericana, ningún grupo social o político justifica la desigualdad social en nombre de la estabilidad política y la seguridad nacional. Señala la urgencia de fortalecer los débiles mecanismos de coordinación y cooperación en las reformas sociales, pues en la actualidad se desperdician, por desconocimiento, las buenas experiencias.

     A finales del siglo XX la equidad social es un reto pendiente en Centroamérica. El fin de los conflictos militares, la democratización de los regímenes políticos y la modernización de las economías no han logrado paliar las históricas inequidades sociales en la región. Estas inequidades, o brechas de equidad, son múltiples: entre zonas urbanas y rurales, entre ricos y pobres, entre indígenas y no indígenas, entre hombres y mujeres. La región es, todavía, el escenario de una desigualdad social que lesiona el desarrollo humano de las mayorías. Millones de centroamericanos no tienen, o tienen un acceso muy precario, a oportunidades para tener un empleo de buena calidad, para acceder a una educación de calidad o para atender sus necesidades de salud.

  • El desafío de elevar la calidad democrática. El Capítulo 7 aborda las fortalezas y debilidades en la construcción de Estados democráticos de derecho y en el perfeccionamiento de las democracias electorales. Subraya la importancia de la convivencia política basada en el ejercicio de los derechos y deberes ciudadanos, para la gestión de asuntos de interés público como fin y medio del desarrollo humano.

      Ninguno de los conflictos militares que en 1988 desgarraban la región, perdura. Ninguno de los regímenes autoritarios existentes en 1978 sobrevive hoy. Si la democracia tenía, hasta hace pocos años, un arraigo excepcional, hoy todos los países del istmo, incluso su democracia más antigua, experimentan un impulso democratizador. Los gobernantes son electos por la ciudadanía; las fuerzas armadas, allí donde existen, están subordinadas al poder civil; las violaciones de los derechos humanos no son, como en el pasado reciente de varios países, política de Estado, y se experimenta con nuevas formas de control político e institucional, débiles aún en muchos casos, sobre el poder estatal.

     Las y los centroamericanos enfrentan un gran desafío, el de enraizar la democracia en la región para que, a diferencia de los intentos en la década de los 40, la actual apertura resulte en algo más que una "primavera democrática". Ciertamente, el horror de los conflictos militares es un acicate contra el autoritarismo, pero no una vacuna. Una experiencia democrática duradera requiere afianzar dos condiciones básicas: por una parte, un Estado democrático de derecho y, por otra, una democracia electoral. Sin ellas, no sólo las condiciones mínimas para la existencia de una democracia son incumplidas, sino la posibilidad misma de avanzar hacia democracias de mayor calidad.

  • El desafío de fortalecer gobiernos locales democráticos. El Capítulo 8 estudia los esfuerzos recientes de descentralización y democratización de los gobiernos locales. Señala la importancia de fortalecer las finanzas y capacidades técnicas y administrativas municipales para avanzar, con responsabilidad, en la descentralización. Los logros democráticos en el marco jurídico municipal han sido más rápidos que los relacionados con la participación de las comunidades en la gestión local.

     Un pilar del impulso democratizador durante la presente década ha sido el esfuerzo por fortalecer las competencias y la democracia de los gobiernos locales. La descentralización y la democracia local se refuerzan recíprocamente, pues mayores competencias para el gobierno local tornan más importante el poder municipal y confieren mayor poder democrático a las comunidades. Pero, en Centroamérica, descentralización y democracia local no necesariamente se dan juntas, ni avanzan al mismo ritmo. La evidencia parece sugerir que los pasos para constituir democracias locales han caminado más rápido que los de la descentralización.

  • El desafío de una gestión regional del riesgo. El Capítulo 9 ilustra las lecciones aprendidas, el impacto social, económico y ambiental, de recientes fenómenos naturales que mostraron cómo los desastres no "paran" en las fronteras políticas. Llama la atención sobre la necesidad de una estrategia regional de gestión del riesgo basada en la identificación y evaluación de los daños, insumos clave en la promoción de una verdadera reconstrucción, y no una mera restauración del escenario del próximo desastre.

La tragedia dejada por el paso del huracán Mitch por Centroamérica a fines de octubre de 1998 puso de relieve el grado de vulnerabilidad de la región. Nos recordó que en ella la amenaza de fenómenos naturales es permanente, los desastres son recurrentes y el riesgo está allí, siempre. Además, subrayó la importancia de profundizar acciones de desarrollo humano, pues el huracán encontró países y sociedades frágiles. La magnitud y el tipo de daños experimentados, además, sugiere que la prevención y la mitigación de los desastres naturales han sido tareas pospuestas en los procesos de desarrollo.

  • El desafío de las oportunidades para la niñez y la adolescencia. El Capítulo 10 explora el futuro de las sociedades centroamericanas a la luz de las oportunidades y derechos de que disponen hoy la niñez y la adolescencia para labrarse un mejor futuro.

     Los niños, niñas y adolescentes son el presente y futuro de las sociedades centroamericanas. Las oportunidades que dispongan hoy para su desarrollo personal, marcarán el rumbo de la región en la primera mitad del siglo XXI. Son, además, personas especialmente vulnerables por su condición propia de seres cuya personalidad, hábitos y valores, se encuentran en plena formación. De ahí que, en una etapa crítica para el desarrollo personal, los y las jóvenes estén expuestos a múltiples amenazas.

  • El desafío de una institucionalidad regional para el desarrollo. El Capítulo 11 analiza las transformaciones institucionales del Sistema de Integración Regional (SICA), la falta de disciplina de los países y la debilidad en el seguimiento efectivo de los acuerdos de alcance centroaméricano.

     La Cumbre de Presidentes centroamericanos de Esquipilas II, celebrada en 1987, y en la cual se aprobó el procedimiento para establecer la paz firme y duradera en Centroamérica1, es el punto de arranque de los esfuerzos institucionales de integración regional de finales del siglo XX. Esquipulas II contribuyó decisivamente a la normalización de las relaciones económicas y políticas en el itsmo, al hacer posible su gradual pacificación2, facilitar su estabilización política y la transición democrática de los países gobernados, hasta entonces, por gobiernos autoritarios.

  • El desafío de reforzar el derecho de las personas a elegir su destino. El Capítulo 14 documenta las migraciones internacionales, tanto dentro del istmo como hacia otros países del mundo. En una región que desde hace dos décadas expulsa población, el informe identifica el imperativo de reforzar el derecho de las personas a elegir entre permanecer en sus lugares de origen o migrar.

     En los últimos treinta años, los movimientos migratorios en la región centroamericana se incrementaron y diversificaron dramáticamente. A los flujos migratorios históricamente presentes entre países de la región y, particularmente en las zonas transfronterizas, se agregaron dos fenómenos novedosos: los movimientos forzados de amplios sectores de la pobalación, producto de confictos bélicos y de condiciones políticas que ponían en riesgo la vida de las personas, y un aumento marcado de la emigración, mayoritariamente hacia Estados Unidos y, en menor medida, a México y Canadá.

     El carácter masivo, espontáneo y abrupto de los movimientos forzados que protagonizaron los refugiados, demandantes de asilo, desplazados internos y repatriados durante la década anterior planteó nuevos desafíos a los gobiernos de los países de acogida y de expulsión, a los organismos internacionales y a la sociedad civil en su conjunto para responder con acciones que garantizaran la supervivencia y el respeto de los derechos humanos de las poblaciones afectadas. Por otra parte, pusieron en evidencia las limitaciones de los métodos y fuentes tradicionales existentes para medir la magnitud real, las características, las causas e implicancias de estos movimientos.

Ver Recuadro1.2

"La integración no es una política de Estado; está sujeta a variaciones político-electorales. La relación entre el proceso de elección democrática y el proceso de integración conviene estudiarla."

 

DIRIGENTE ORGANIZACION NO GUBERNAMENTAL DE PROMOCION DEL DESARROLLO, PANAMA