ESTADO DE LA REGION   

RESUMEN

Parte II    

Desafíos regionales del desarrollo humano sostenible      
       
     La segunda parte del informe regional explora la siguiente pregunta: ¿cuál es el desempeño de Centroamérica en la atención de los desafíos regionales del desarrollo humano sostenible?

    Estos desafíos son asuntos cuya importancia y existencia trascienden las fronteras políticas y mentales en el istmo. Como el dios Jano, la deidad romana guardiana de los cielos, los desafíos tienen dos caras, símbolos del principio y el fin; una cara hacia al atardecer, el final de una época y, otra, al amanecer, la esperanza de una nueva era. Los desafíos son, a la vez, reto y obstáculo por vencer.

     En su faz utópica, los desafíos son retos que requieren mancomunar esfuerzos, recursos e ideas, pues ninguno de los países, regiones o grupos sociales existentes en Centroamérica pueden resolverlos por sí solos. Como ideales de sociedades más tolerantes, equitativas y progresistas, estos desafíos unen a los y las centroamericanas, crean una noción práctica de destino común. Pero, en su faz práctica, los desafíos son un obstáculo que los desune, pues muestran la magnitud de las tareas pendientes, la deuda social y política con poblaciones históricamente marginadas de los beneficios del quehacer social; señalan la irracionalidad de prácticas sociales destructoras de los recursos naturales y, por supuesto, la profundidad de los desacuerdos y rencillas.

     Los desafíos regionales, como reto y obstáculo por vencer, subvierten, eso sí, las fronteras políticas y mentales. En ocasiones develan la porosidad de las fronteras políticas en otras, su irrelevancia y, en más de un caso, señalan su trazo como barreras políticas y mentales. También, pintan descarnadamente la futilidad del cotilleo y las rivalidades entre las pequeñas sociedades de "catrachos", "ticos", "guanacos", "nicas", "chapines", "panas" y la soledad de los beliceños. Los desafíos regionales quizá no borran las fronteras, pero sí las despojan de su carácter apriorístico.

     La segunda parte del informe documenta siete desafíos regionales del desarrollo humano sostenible. Su escogencia se basó en una consulta a más de ciento cuarenta personas en seis países del istmo. A cada desafío se le dedica un capítulo. Si bien estos desafíos pueden vincularse con a los acuerdos regionales de la ALIDES, no son, ni pretenden ser, una agenda completa del desarrollo humano, ni sustitutiva de otras agendas. Son, simplemente, desafíos destacados por la consulta social que originó el temario del informe.

     El Capítulo 4 aborda el desafío del agua, puesto de una manera tan sencilla como contundente: "sin agua no hay vida, es el límite absoluto del desarrollo". El tema es examinado como una medida de la salud del ambiente y de la salud de los patrones del desarrollo. Al explorarse cómo las sociedades centroamericanas emplean el agua en sus actividades económicas y sociales, se logra identificar los dilemas que su indudable mal uso plantean para nuestra estabilidad social, económica y política.

     El Capítulo 5 examina el desafío de la inserción inteligente de las economías del istmo en el mercado internacional, a partir de una pregunta: ¿cuan preparados están la integración regional y los países centroamericanos, en particular, para competir ventajosamente en iniciativas de libre comercio? Mediante un estudio del estado actual de la integración económica y un análisis comparativo de los países, el capítulo identifica los retos regionales en el grado de preparación. La conclusión puede sintetizarse como sigue: las debilidades de la integración económica regional y las profundas disparidades entre países generan situaciones difíciles para todos, pues la región como tal es tan competitiva como sus componentes más débiles.

     El Capítulo 6 documenta el desafío de la equidad social en Centroamérica. Reconocido en la ALIDES como un tema clave del proceso de integración, el examen de las brechas de equidad recuerda a gobiernos y sociedades esta alta prioridad concedida. Pese a la abrumadora extensión de la pobreza en el istmo, el informe subraya que no basta con centrarse en ella. Es necesario documentar las distancias sociales, las brechas de equidad, pues éstas originan desigualdad de oportunidades. El capítulo aborda, también, otra pregunta: ¿qué se está haciendo en la región por mejorar las oportunidades en materia de educación y salud? Una revisión de las reformas sectoriales y de buenas prácticas ilustra algunas tendencias regionales, así como la necesidad de mejorar la cooperación entre los países.

     El Capítulo 7 explora el desafío de la construcción de pilares democráticos fuertes y duraderos. ¿Cuáles son los avances y rezagos en el establecimiento de Estados democráticos de derecho y de democracias electorales en la región? Interesa documentar la respuesta desde una perspectiva regional, la de las tendencias que priman en el istmo. La principal tarea es elevar la calidad de las democracias. Pugnar por afianzar los requisitos mínimos para el funcionamiento democrático es indispensable pero insuficiente. Resulta necesario fortalecer los componentes representativo y participativo de las democracias centroamericanas, y no enfatizar uno en detrimento de otro, con el fin de crear convivencias políticas basadas en el ejercicio de los derechos y deberes ciudadanos en la gestión de los asuntos de interés público.

     El Capítulo 8 estudia el desafío de gobiernos locales fuertes y democráticos, el tercer pilar del impulso democratizador en la región. ¿Cuáles son los avances y rezagos en los esfuerzos recientes por fortalecer las competencias de los gobiernos locales y por establecer democracias locales? Se señala que la descentralización y la democracia local se refuerzan recíprocamente, pues mayores competencias para el gobierno local tornan más importante al poder municipal y confieren mayor poder democrático a las comunidades. Pero, en la región, ambos procesos no necesariamente se dan juntos, ni avanzan al mismo ritmo.

     El Capítulo 9 examina el desafío de la gestión del riesgo y la disminución de la vulnerabilidad en la región. ¿Cuáles son las enseñanzas dejadas por las respuestas sociales e institucionales al paso del huracán Mitch? ¿Cuáles son algunos de los factores que contribuyen a hacer de Centroamérica un territorio vulnerable? ¿Cuales pueden ser las bases para la gestión del riesgo en la región? La reciente tragedia nos recordó que, en la región, la amenaza de fenómenos naturales es permanente, los desastres son recurrentes y el riesgo está allí, siempre. Además, subrayó la importancia de profundizar acciones de desarrollo humano, pues el huracán encontró países y sociedades frágiles. El capítulo propone reflexionar seriamente acerca de la ruta por seguir. Una opción es reconstruir los daños para volver a lo mismo, a la misma fragilidad y vulnerabilidad. ¿Será posible que esta tragedia represente una oportunidad para reorientar las estrategias de desarrollo en la región y lograr que la reconstrucción sea orientada por una visión de desarrollo sostenible?

      El Capítulo 10 explora el desafío de las oportunidades sociales para la niñez y la adolescencia. Los y las niñas y jóvenes son el futuro presente de Centroamérica. Las oportunidades que cuentan hoy para su desarrollo personal y para contribuir provechosamente a la convivencia social, marcarán el rumbo de la región en las próximas décadas. Más que un diagnósitco, el capítulo analiza tres temas: la Convención de los Derechos del Niño, los cambios recientes en las leyes penales juveniles y el fenómeno de las maras en El Salvador, como estudio de caso de una situación límite.