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COMUNICADO DE PRENSA

Amplias brechas de género en el tiempo dedicado al trabajo no remunerado

Las mujeres en promedio invierten casi 6 horas diarias en labores no remuneradas, mientras que los hombres les dedican 3,5 horas.

Participación en labores como lavar, planchar, limpiar y preparar alimentos aumenta con la edad y empieza a edades más jóvenes entre las mujeres, cuya brecha de género se mantiene a lo largo de la vida.

Marzo, 2015. La distribución del tiempo que dedican hombres y mujeres a las labores en la esfera familiar continúa demostrando amplias desigualdades por género, brechas que aumentan a edades tempranas y se mantienen de por vida.

Un análisis realizado para el XX Informe Estado de la Nación revela que la producción no remunerada aumenta con la edad, se concentra entre los 30 y los 70 años, y crece más rápido entre las mujeres, por ser ellas quienes a edades más tempranas asumen una serie de responsabilidades asignadas socialmente.

Dicho estudio considera el tiempo que dedican mujeres y hombres a dos categorías importantes de producción no remunerada: las tareas domésticas (como lavar, limpiar y cocinar) y el cuido de personas. Luego se compara el tiempo total invertido en esas actividades y en el mercado laboral.

Los perfiles por edad muestran una enorme brecha de género, que se amplía rápidamente a edades tempranas y se mantiene a lo largo de los años. Entre las mujeres de 20 años el tiempo invertido en esas labores es de 2 horas diarias y se incrementa hasta los 50 años, cuando alcanza poco más de 4,5 horas. La diferencia promedio entre ambos sexos es de 2,5 horas.

Según Natalia Morales, investigadora del Programa Estado de la Nación, estas diferencias por género y por edad demuestran que las mujeres siguen siendo las principales encargadas de las tareas domésticas, y esa es una de las razones que limitan su inserción en el mercado de trabajo. Si bien en muchas familias existen arreglos familiares, ellas aún dedican gran parte de su tiempo a la producción no remunerada, mientras que los hombres se concentran en la producción para el mercado. Aquellas que, además, se insertan al mercado laboral realizan muchas veces dobles o triples jornadas laborales.

Asimismo, en cuanto a las labores de cuido, las mujeres aproximadamente les dedican 42 minutos por día, y los hombres 24. Sin embargo, entre las mujeres ese tiempo aumenta con rapidez conforme se acercan a la edad reproductiva, y alcanza un máximo de 1,6 horas diarias a los 32 años.

En el caso de los hombres, el tiempo dedicado al cuido de otras personas se incrementa a partir de los 23 años y alcanza un máximo de 43 minutos diarios a los 36 años, hecho que podría reflejar un aplazamiento de la paternidad.

Por otro lado, la dedicación exclusiva al mercado laboral muestra también una amplia brecha por sexo, que comienza a los 20 años. A los 40, los hombres destinan en promedio 7 horas diarias al trabajo remunerado, y las mujeres la mitad de ese tiempo. La diferencia aumenta a partir de los 45 años, lo que sugiere que las mujeres se retiran antes de la fuerza laboral.

En las edades productivas, entre 25 y 65 años, los hombres dedican al mercado 3 horas más que las mujeres en promedio. De lo anterior se concluye que los primeros son los principales responsables del trabajo remunerado.

Morales considera que los datos arrojados a través de dicho análisis demuestran que las mediciones clásicas de la producción subvaloran el aporte de las mujeres a la economía, pues no consideran el trabajo que ellas realizan en tareas no remuneradas. Si este se cuantificara, se reduciría significativamente la brecha de género que asigna valores más bajos a la participación femenina en el mercado laboral. En este sentido, toman relevancia el fortalecimiento de políticas que faciliten la inserción femenina al mercado laboral, como por ejemplo la Red de Cuido, así como el reconocimiento económico que debería tener el trabajo no remunerado en la sociedad.

Además, aunque la producción no remunerada se incrementa con la edad para ambos sexos, la tasa de crecimiento es mayor para las mujeres; es decir, ellas asumen rápidamente el rol social de principales responsables de las tareas domésticas, mientras que los hombres lo hacen de modo más lento y sin llegar al mismo nivel. A partir de los 45 años, las mujeres comienzan a dedicar menos tiempo a labores no remuneradas, lo cual podría estar asociado a una etapa en la que ya no es tan necesario el cuido de niños.

Considerando el tiempo total destinado a algún tipo de producción, las mujeres dedican en promedio 8 horas diarias y los hombres 7,5, lo que evidencia una mayor carga global de trabajo para ellas.

Estos resultados demandan políticas diferenciadas. En especial, se necesitan oportunidades de empleo y programas sociales con enfoque de género, para permitir a las mujeres jóvenes que han asumido responsabilidades familiares a edades muy tempranas, acceder a la educación, mejorar su escolaridad y, eventualmente, insertarse en el mercado laboral.

Para más información:

María Laura Brenes Mata, 2519-5863, This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.
Manuel Alfaro, 2519-5858, This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.
  

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